Anchoas y Tigretones

15-12-2009

Sobre un erizo y un piel roja

Entrada que viene de: Pinículas y flims, En la mesilla, La flor de mi secreto, Sociología aficionada - Princesa Sigrid @ 11:34

Paloma y Rennee


En los viajes en autobús, en tren, en avión, en las cafeterías o en las consultas de los médicos, activo siempre mi cuaderno de notas mental. Veo abrigos de paño, paraguas con varillas rotas, zapatos sin lustrar, pijeríos desarraigados-oh, el dirty chic-y ceños fruncidos. Algunos resoplan, otras miradas se han quedado muy atrás-en el examen de ayer, en la noticia de esta mañana, en la promesa de nunca-y revolotean sobre el gotelet, golpetean la tarjeta del bus,se acomodan sobre la rejilla del portaequipajes. Short cuts, entran en tu campo visual, en el instante que compartes y salen de tu vida para siempre camino de sus rutinas, despedidas, bienvenidas y fracasos. Para no volver.

Yo escribo sobre estas cosas: ni siquiera sé si es sobre lo que quiero escribir al empezar.  O por lo que me da la gana de contar. Leía el gran articulo de Perdomo sobre Kafka y el deseo de ser piel roja: Escribes porque quieres, a veces por saciar un instinto voraz de contar, sin saber si serás leído, con vergüenza y timidez, con chulería y descaro, con prepotencia y humildad. Para muchos es un exhibicionismo autocomplaciente. Puede ser. A lo mejor a mí lo que me pone de todo esto, es pensar que me leen atractivos desconocidos. No tengo ni idea. Pero el blog, como me dijo una vez Catuxa, no es sólo el mejor psicólogo, es también el diario adolescente reconvertido es testimonio, es dar rienda suelta a ese yo puñetero, pueril y a la vez sensato de la creatividad. No sé si lo soy mucho o no. Sólo sé que esta especie de alter ego electrónico, este calendario de emociones que puede desaparecer el día que blogsome muera, es tan democrático como darle una tecla y pasar al siguiente artículo, al siguiente blog, a otra página, a otra dimensión. Pero ni yo ni las personas que me leen tienen la obligación de seguir aquí por seguir etiquetándose dentro del establishment culturetas. Todo lo contrario: yo debo de ser como el Cosmopolitan cutre de la blogosfera, ni dios me lee, pero estoy ahí.

Y esa es la historia: la escritura es un reino de libertad. También lo es la lectura, ya sé que me repito. Pero si véis "El erizo" o si habéis leído "La elegancia del erizo" de Muriel Barbery entenderéis la relación. Como Paloma, esa niña cuya inteligencia desmesurada se convierte en su peor enemigo de socialización, grabo con mi cámara de segunda mano-yo, a golpe de teclado-lo que me  incendia la mente. A mí. Como Renèe, esa extraordinaria bibliófila lectora, de la que los demás sólo veían su trabajo de portera o reconocerían el olor a sopita que podía desprender su casa-siempre que pienso en un patio de vecinos me viene el olor a repollo cocido o a legumbres. Me lo haré mirar-a veces me atrinchero y saco mis púas hacia afuera como el erizo. Pero sigo sentada en mi sillón con mi portátil sobre las rodillas, sonriendo, pensando que esta aprendiz de piel roja, esta insensata manipuladora, esta sonriente gárgola, te ha arrancado una reflexión, te ha hecho detenerte y acariciar unas líneas.  Deslizándote por ellas de forma elegante. Y eso mola más que alcanzar el fuerte de los clicks de Famóbil.

Todos los felices se parecen. Pero los infelices, en versión libre de Tolstoi, lo somos a nuestra manera.

23-11-2009

Llamadas de lunes

Entrada que viene de: Sociología aficionada, Profesiones con futuro - Princesa Sigrid @ 20:46

Blablabla

 Para Encarnita Alcázar, que estudia muuuuuucho, mucho..

En un lunes un poco raro, se amontonan los correos por responder, los propósitos de teclear en esta mi casa más a menudo, el poner al día los afectos que tengo a remojo y desterrar la maldita pereza pavesiana que me ataca en mi spleen otoñal (modo Luis Antonio de Villena on). Hay mañanas en las que odias el teléfono cuando alguien te interrumpe en el exacto momento en el que acabas de entender la maldita sintaxis de una base de datos, cuando estás (sic) dale que te dale a los portfolios y a los objects de SFX, o cuando estás medio escondida zampándote un yogur o una barrita Biomanán matagusanillos y contestas al teléfono como si tuvieses en la boca, en vez de 35 calorías de mierda, el resultado de una caja de polvorones La Estepeña sin beber, que, a ojo de buen cubero, deben de ser unas 7865 calorías. Puede que también, en ese crítico momento, te llame tu madre para comprobar que tienes el teléfono con cobertura (sic), para decirte que, quizás se sienta un poco sola y que no quiere hacerte chantaje emocional,  pero concluyes  que deberías de verla más a menudo, especialmente ahora que su salud se pone caprichosa. O, por qué no, estás haciendo veinte cosas a la vez y tienes, verbigracia, pantallazo de Facebook y de Twitter para seguir a los bibliotecoides tecnólogos, Millenium abierto porque es fiesta de guardar, tus basitas de Access y tus hojitas Excel cada una en su rinconcito y tus Delicious, Zoteros, Cites U like, RefWorks y demás haciéndote compañía sonriente con sus iconos minimizados y tú empiezas a pensar que deberías sacar más partido a todas esas herramientas. También es posible que cuando la manifestación de turno, los flautistas, gaiteiros y visitantes que copan los aledaños de tu lugar de trabajo no te dejen ni oírte los latidos del corazón, se produzca un cataclismo en forma de "se ha caído tal o cual recurso" y empieza a sonar el teléfono para  hacer la genealogía completa, y no muy complaciente, de los familiares del inventor de Metalib y ya, por extensión, de la "mierda del internés".

Pero también, a veces, el teléfono te interrumpe para darte buenas noticias o para dejar que enlaces el noray de la esperanza. De que a un amigo las cosas le van de forma inmejorable y que es todo resultado del esfuerzo y el tesón. Ole. Que otro te dice que solo le ha apetecido estar como una vaca Paca en el sofá todo el fin de semana.  También pueden llamarte para pedir una tirita emocional de urgencia. O un sarcasmo para acompañar una decepción. O risas sobre algún chiste privado. Otras veces recibes un mensaje de quien muy tímidamente quiere seguir en tu vida pero no sabe dónde situarte.

Y es que hay momentos infinitos que hacen que toda la interrupción valga la pena.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

06-10-2009

La secta de las madres militantes

Entrada que viene de: La flor de mi secreto, Reality bites, Sociología aficionada - Princesa Sigrid @ 09:43

Cochecito de bebeHace algunos años leí un artículo de Rosa Montero titulado "Ni coja, ni madre". Hablaba de la mirada de lástima que observaba en algunas mujeres cuando sabían que ella no tenía hijos. No puedo más que recordar este artículo esos días por varias razones. Vaya por delante que adoro los niños, los entiendo, les molo (yo creo que porque vivo en una perpetua infancia, que no postadolescencia) y me fascina su mundo. No he tenido hijos simplemente porque no ha sucedido. Tampoco soy del Atletico de Madrid, política, topmodel o millonaria decadente en una casa a las orillas del lago Como. (George Clooney, me dejé unas zapatillas de andar por casa la última vez, by the way). Una cosa es plantearse objetivos, que los quieras o desees y otra que se lleven a cabo. No tengo el dolor íntimo o el desgarro que veo en muchas mujeres que han luchado por su maternidad, que han pasado por tratamientos agresivos, duros y demoledores sin resultados halagüeños. Tampoco he vivido el laberinto burocrático de la adopción. Pero me gustan los niños, insisto. ¿Me habría gustado tenerlos? Por supuesto. ¿Lo llevo como una cruz? Pues va a ser que no. ¿Me gusta tenerlos cerca, mimarlos y esucharlos? Muchísimo. Lo que no me gusta es el "lobby" de las madres militantes, excluyentes, fardonas, que me miran con displicencia, distancia y poca fe por el hecho de no haber pasado por un parto.

De las neomadres que observo o con las que me encuentro, me preocupa, por injusto, el uso que hacen de la maternidad como arma arrojadiza. Por un lado, para reivindicar un concepto de la femineidad desde mi punto de vista absolutamente anacrónico y de pose. Por otro, para excluir y en muchos casos minusvalorar, a las que no tenemos prole.  Tampoco me gusta el uso que se está haciendo de los hijos como objeto propio, de diseño.  No entiendo poner a un hijo en un perfil de  red social,por ejemplo. No digo que no cuelgues las fotos de los críos si las quieres enseñar, cosa que me parece fantástica y super legítima (no participo de cierto grado de histerismo colectivo con una mal entendida protección al menor). Lo que no entiendo es esa negación de la propia individualidad: ¿Es tu hijo una consecuencia de ti o tú eres una consecuencia de tu hijo? Ya sé que ese vínculo es único, íntimo, perfecto y eterno. Pero yo ¿de quien soy amiga? ¿De una señora o de una señora que va pegada a su hijo? Va a ser que de las señoras, vaya, por lo menos, el roce ha hecho el cariño y no al revés.

La vida nos cambia, hace que maduremos, demos saltos hacia atrás e incluso saltos al vacío (bienvenidos sean de vez en cuando). Creo que lo fácil al leer este post será pensar que soy otra amargada revenida porque no participa del inmenso regalo de dar la vida. Los que de verdad me conozcan sabrán que no es así. Pero desde luego, nunca se me ocurriría dar la espalda, ignorar o despreciar (conmigo lo han intentado en más de una ocasión) o apoyarse en la absurda coletilla de que no entiendo ciertas cosas "claro, porque tú no tienes niños". Bueno, tampoco soy del Atlético de Madrid. Ni política, ni topmodel….

22-09-2009

Nostalgias de Benidorm

Entrada que viene de: Sociología aficionada - Princesa Sigrid @ 10:21

Veraneanta en Benidorm                                       

 

 

 Para Carmen Luna, que me llevó a Benidorm

 

Bueno, queridos, he estado de un cursi repugnante últimamente. Vamos a cambiar de tercio y volver a nuestros clásicos.

Estoy ahora en plena crisis de cambio de estación. No, no voy a volver a daros la chapa con mis melancolías preotoñales. Mi crisis es de tipo más práctico: me pelo de frío por las mañanas, me asfixio al mediodía y me congelo por las noches. Esta es tonta, pensaréis. Pero como soy de las que viven en la calle, es decir, que pisan su casa básicamente para justificar la cuota de la hipoteca, pues ando todo el día cargada de jerseys, pseudocazadoras y cosas por el estilo. Reinaugurando el "onion look" de estas temporadas, doblo camisetas de tirantes, guardo vestiditos que sé que no volveré a ponerme y me pasan por la cabeza, como los antiguos trailers de las películas-los de ahora SON la peli pero comprimida-algunas imágenes de este pasado verano. No temáis, no voy a hablaros de mis tórridas noches a la orilla del mar con macizorros magníficos, no, eso más adelante. Hablaré de que este año definitivamente he aumentado y ampliado mis miras de viajera. Yo, que vivo como una gran dama y como tal me comporto, educada en la exquisitez y codeada con la flor y nata-entre los que, por supuesto, os contáis- me lo he pasado como una enana en mi excursión de este verano a Benidorm.

Tiene razón la Cronopita: Benidorm es la tarifa plana para todos aquellos que quieran un verano-verano básico. Vale que urbanísiticamente es la exaltación del ladrillo y de la barbaridad, vale que la chancleta y la riñonera campen por doquier, vale que se podría hacer una tesis doctoral del kitsch hispánico en su versión de bigote y tinto de verano. Todo eso es cierto. También que he estado sólo en una excursión de un día-ida por vuelta-y que no me he empapado por completo del ambiente Georgie Dann, del ligoteo de chiringuito, del territorio de paraíso terrenal para jubilatas, de las discotecas habitadas y frecuentadas por poligoneras, reguetoneadores de sudadera tres cuartos ni del chonismo más básico. Sí, eso es verdad. Pero decidme algo: ¿No se ha convertido el viajar ahora en un hábito más del consumo? ¿No tenemos TODOS anécdotas que contar de viajes por cualquier sitio en el que hemos encontrado a compatriotas "dando la nota"? ¿Cómo puede ser que alguien-verídico-proteste porque el absolutamente mítico y maravilloso Hotel des Bains en Venecia le parezca "viejo y desvencijado"? ¿O que se indignen porque al pedir una tortilla de patata en Rio de Janeiro (sic) se la dan poco hecha o un poco pegadita? ¿O escandalizarse de que en Marraquesh no pongan chorizo en el cus-cús? Creo que si alguien cree que está mejor en su lugar de origen y, vea lo que vea, no va a aprender nada, a disfrutar de la diferencia, a reflexionar sobre lo bueno y lo malo de los lugares, vale más que se quede en casa. Si hacemos la maleta con el espíritu de "Como en Vitigudino en ningún sitio" ¿para qué cruzar la puerta? (*Inciso: Pido perdón desde esta atalaya virtual a los vitigudinenses si se sienten ofendidos, pero es que me encanta el nombre de su pueblo). ¿Por qué nos empeñamos muchas veces en fingir lo que no somos para colmar las expectativas de una sociedad que marca que hay que ir a tal sitio?. Por eso Benidorm me parece un sitio honesto y la gente que veranea allí también: nadie es nada que no quiera ser. Y esa, para mí es una de las mayores conquistas. Si alguien me pregunta si voy a ir a un viaje organizado alguna vez, desde luego que le diré que no. Y que nadie, absolutamente nadie, se avergüence de disfrutar del verano como le dé la gana.

 

 

 

 

 

 

 

08-09-2009

¡Saca la lengua!!

Entrada que viene de: Amigos y vecinos, Reality bites, Sociología aficionada - Princesa Sigrid @ 11:57

 Saca la lenguaA mí, que escribo esto porque quiero y casi nunca lo corrijo, me gustaría ser como mi personaje. Ser tan chula, tan echadapalante y tan tremenda que nada me afectase. Quiero que me afecte, claro está, el dolor y la injusticia, aunque sean como parte de mi cómodo papanatismo occidental que se escandaliza ante la imagen y no mueve el dedo más que para coger cacahuetes o cervezas al lado del sofá. Pero cuando digo que nada me afecte hablo de que no me hieran, no me duelan, no me cabreen gratuitamente o me hagan perder energía y tiempo cosas que dicen de mí.

Podéis decir que la culpa es mía, que quien me manda a mí meterme en estos fregados si nadie me lo pide. Pero la que es reina de la inseguridad, lo es hasta el final. Me tocan las narices los comentarios solapados que llevan más hiel que otra cosa o que se quedan en el tópico vacío y poco hondo de un seudónimo o de un barniz de desfachatez. Alguna que otra insinuación en algún foro sobre mis capacidades tanto emocionales como intelectuales. Me encantaría ponerme en jarras y decir "qué está pasando aquí" bien alto y con ganas de camorra. Pero no me sale. Porque lo que quiere una insegura, lo que busca ante todo, es el beneplácito generalizado, el refrendo social, el amor universal aún de todos aquellos que la desconocen. Que sepan, por ejemplo, que, aunque odio justificarme, no hago más que buscar razones por las que soy como soy todos los días. Que maldigo mi maldita fragilidad emocional y que cuestiono absolutamente todas mis decisiones y mis pasos al frente. Que mi falsa seguridad no es más que inconsciencia y falta de miras para el futuro. Y que, aunque pienso en todo esto, tengo miedo de escribirlo porque sé que es cierto y no es más que una nueva desnudez. Y que, como siempre que escribo algo, respiraré hondo ante la tecla "submit" para enviarlo al incierto lugar donde hay público ávido de bondades y también de tropiezos. O donde no hay nada. Y eso, eso si que lo sé claramente, sería mucho peor.

Gracias por las críticas. Gracias por los puntos sobre las íes. Gracias por la discrepancia, por la discusión, por los nuevos puntos de vista. Pero eso sí: que nadie me diga que no puedo entender de algo o escribir sobre algo porque no soy experta o especialista en la materia. No defiendo la afición o la lengua floja ante cualquier cosa. No sé nada de mecánica cuántica, muy poco, quizás, de literatura o cine, o de arte y sus estrategias. Pero tengo ojos en la cara, un corazón que late, afán de conocimiento y, eso sí, mucha capacidad de aprendizaje. Y de experimentación. Y poco, muy poco interés en  gustar a la academia. Esa inseguridad sí me la puedo permitir. Por eso me propongo sacar la lengua más a menudo. A todos los que miran con falsa benevolencia. A los que no ven más allá de alguien entusiasmado con una nueva idea, con un nuevo proyecto, con una posibilidad. A sacar la lengua todos los días a los desdeñosos, a los displicentes, a los onanistas mentales, a la mentalidad de wikipedia y a los sinsentidodelhumor. ¡¡¡Saquemos la lengua!

Este post va dedicado a los perseguidores de cualquier nacimiento, a la envidia y a la endogamia.

18-08-2009

Normas del buen compañero de tumbona playera

Entrada que viene de: Frikerío, frikerío, Sabiduría popular, Sociología aficionada - Princesa Sigrid @ 09:28

Tumbadita y sin molestarOh, la playa en el verano. Con sus toallas multicolores, sus madrinas pertrechadas de bolsas de merienda, sus bragas naúticas, sus asambleas de ancianos arreglando el mundo y haciendo kilometraje de un extremo a otro. Días de ensaladilla y bistecs empanados, de bocata comprado a última hora, de chiringuitos salvadores con su griálica cerveza, de "momentos Exin castillos", de ojos entrecerrados bajo la mórbida caricia del sol…Ay qué bonito, pero qué incómodo es todo esto. Los que no somos animales playeros que corremos cual posesos a postrarnos bajo la primera y última rayola del sol y que, simplemente, disfrutamos del hecho de pasar un buen rato, observamos, asimilamos y reflexionamos. Creo que, en vez de cartelería avisando de donde no se puede aparcar, de tenderetes ofertando diversión infantil, de socorristas que bostezan, precisaríamos de un profesor Higgins que, en lugar de dicción, nos recordase, o mostrase por primera vez, los beneficios de comportarse como un ser humano en amable convivencia con los demás. Esbocemos, brevemente, unas líneas del buen compartidor de playa o vecino de toalla playera.

1.- Es dura la incompatibilidad de gustos musicales. Chaval, aunque te parezca increíble, no quiero quedarme patitiesa escuchando a Lady Gaga. Ni a los Violadores del Verso, ni a Carlos Baute (el hombre de la eterna sonrisa)

2.- No entiendo por qué alguna gente usa móvil si, realmente, con su tono de conversación el mensaje llegaría al receptor sin necesidad de ese caro e incómodo canal. Déjenlo en casa por Dios.

3.-  Adoro que todas las criaturas menores de una edad y que me van a pagar las pensiones en un futuro jueguen, salten y se regodeen en la diversión con el histerismo propio de una dieta rica en azúcares polisaturados. Pero me toca bastante las narices que el correteo se produzca delante de mi toalla, me dejen cual croqueta Findus salpimentándome de arena tras mi proceloso unte de bronceador y lo que es peor, que a sus progenitores se la sople o incluso les parezca divertido.

4.-  Roland Garros, Wimbledon, el Abierto de Australia, la Copa Davis y demás son eventos tenísticos respetables, interesantes y televisados para todo aquel al que le molen. Jugar a las palas en la playa soñando con que somos Rafa Nadal, Federer, las Williams o la saga Sánchez Vicario está muy bien, pero a cierta distancia. Como decía Joan Cusack en "Armas de mujer" a Melanie Griffith:"Yo de vez en cuando bailo en lencería en mi dormitorio, pero eso no me convierte en Madonna". Pues eso. En la orillita del mar, con salero y respeto al público.

5.- Señora: Su hijo o su niña no quieren el bocadillo. La que mira con ojos golositos, servidora, porque se ha llevado unos repugnantes biscotes con triste y doloroso pavo frío, soy yo. No grite insistiendo en la bondad del chorizo o del chopped. La rubia gordita de la lado, servidora, se pone de muy mala leche y le dan ganas de cargarse la soberbia educación que sin duda le están endosando al vástago levantándose, cogiendo el bocata y zampándoselo como una vulgar concursanta de "Supervivientes".

6.- Si vamos a la playa, vamos a la playa. Una cosa es llevar sombrilla y sillita y otra montarse un apartamento. El colmo lo vio en la playa de Miño mi compa Manolo, al ver como unos veraneantes de tienda de campaña sacaban del coche-después, lógicamente de la parrillada, la tele, los colchones, etc. etc-dos piezas de sintasol con dos macetas para poner delante de la tiendecita de campaña que montaban para un único día. 

Podría seguir, ya sabéis que soy una antipática con alergia a la convivencia-eso es mentira, pero lo utlilizo como Captatio Benevolentiae para que los que ejercen todas estas actividades se sientan reconfortados, pero es que una tiene un concepto minimalista de la playa. Eso sí, la cervecita del final en el chiringuito, no la perdono ni jarta vino.

11-08-2009

Un año de “Anchoas y Tigretones”

Cumpleaños de mi ciberretoño

16-07-2009

El spam ideológico

Entrada que viene de: Sabiduría popular, Sociología aficionada - Princesa Sigrid @ 13:11

A la papelera con todos estos machistasAnchoastigretoneros de mis entretelas, estoy agradecida y emocionada cual Lina Morgan al final del espectáculo por haber recuperado mi blog. Gracias a Blogsome que estás en el ciberespacio, gracias a todos los que os habéis preocupado por el paradero de este mi hijo con hachetemeeles, y paro ya que me pongo muy pesadita. Vamos a lo que vamos, es decir, al turrón y al post.

Una lee a veces comentarios en facebook, escucha conversaciones familiares, asiste a reuniones o asambleas convocadas por sindicatos, va a presentaciones de libros y cosas así y acaba siempre pensando en las musarañas. No porque sea irrespetuosa ni mala pécora, que también, sino porque debido a mi escasa capacidad de concentración siempre se me va la cabeza por otros derroteros. Acabo pensando, por ejemplo, en si pegan o no los calcetines del señor que tengo al lado con sus zapatos, en lo incómodos que son los bolsos de asa rígida como los que lleva esa señora, o asumiendo que me pone nerviosa cómo otros carraspean sin venir a cuento:uno de los últimos conciertos en el Opera Palace de Lacoru a parecía un pasaje de Pabellón de reposo. Cuando caigo ya en la fase alfa o REM de la musarañez hasta llego a imaginarme finales distintos de novelas, digamos por ejemplo, de Larsson o Saramago, por citar a unos cuantos superventas. Bien, a lo que iba. Yo creo que la culpa de mi musareñez no es mía sino del spam mental.

El spam mental ataca cuando se rodean los discursos o cualquier atisbo ideológico de verborrea electoral, facilona, cutre y archisabida. También hace su aparición cuando, por ejemplo, discutes sobre cualquier detalle doméstico y sacamos la típica retahíla de reproches y "te lo dije", relacionados, además y sin venir al caso, con mi/nuestro poco apego a la convivencia, a los detalles y al respeto. También cuando en el discursito relamidito y remangado de los redichos y redichas especialistas en el estereotipo "guerra de sexos" intentas colar una mínima acotación manifestando que tú no odias a los hombres y que el mundo de la pareja te parece muy respetable aunque no lo compartas : ahí aparece el spam de nuevo con sus autojustificaciones y lecturas mal asumidas. En el planeta del spam ideológico, del spam mental, triunfa el modelo zafio,arcaico y ofensivo también de cualquier forma de machismo. Incluso del que viene de las mujeres.

Cómo molaría tener una papelera de reciclaje para meter todos estos spams, crear un filtro bueno de verdad y evitar que entrasen en mi cabeza, resonando con el repiqueteo monótono con el que memoricé, hace mucho, la tabla de multiplicar y el catecismo. Pero me temo que los moldes  culturetas de wikipedia y, sobre todo, la necedad imperante en todo forman un escurridizo a la vez que asentado modo de atacar y contaminar los cerebros. Aunque sólo sea con el aburrimiento que producen.

 

 

 

10-07-2009

Verdades y mentiras de las rebajas de verano

Entrada que viene de: Sociología aficionada, Tesis doctorales que nunca se escribirán - Princesa Sigrid @ 13:06

Mis vestidos y zapatos de rebajasTras una semana de intenso escaparateo, pruebas varias, inversiones inapropiadas y reivindicación de mi espíritu Parishiltoniano (quiero tener pasta larga para gastar sin remordimientos) ahí van mis reflexiones sobre "la-ola-de-consumismo-que-nos-invade" al llegar el mes de julio.

1.- La talla 40 es siempre la talla 40, a pesar de los esfuerzos recreativos por cosificarnos en "mujeres campana" y "mujeres diábolo". Ni metiendo la barriga para dentro veinte veces te vale el vaquero de Berskha, mi reina. Si no te vale la talla 40, pídete la 42. Y así hasta el infinito. A la amiga que queda fuera siempre puedes decirle:"No me lo llevo, qué barbaridad, en rebajas sacan toda la porquería almacenada y están fatalmente cortados". Ella, que es bondadosa y magnánima, comprenderá. Las amigas de verdad, ante un probador, no hacen preguntas.

2.-Es increíble comprobar que, a pesar de este cuerpo para el pecado y mi carita de azucena (momento Thais Villas), soy la única persona en la cola para el probador Bershkiano o Stradivariusiano que no tengo piercing. Tampoco soy gótica, emo, choni, pailana camuflada, vejestoria reconcomida de solarium en momento Gloria Swanson ni nada por el estilo. ¿Quién me manda a mí pensar que tengo una edad que no tengo que tener?. Respuesta: Mi bolsillo. Por mí, os lo juro, iría todo el día de Dios de Antonio Pernas para arriba. Pero me quedo con Amancio. Tranquila con él.

3.- Las luces de los probadores intensifican su necesidad de mostrar, a saber: michelines pequeñitos, michelines más grandes, venitas en parte trasera de pierna, sospechosos bollitos de celulitis incipiente,los tomos de la Enclopedia Británica en versión barriga cervecera veraniega, y darte cuenta de que, por mucho, mucho que te empeñes y quieras, siempre se te verán las raíces del tinte en el "momento probador". Humano, demasiado humano y momentazo "danza macabra" medieval que iguala a todos. No hay nada más democrático en el mundo que un probador en rebajas.Excepción maravillosa: probadores y espejos de Mango. Yo en Mango me veo palillo y tía buenísima. No sé si no me compraré un espejo de los que tienen allí.

4.- Hay una relación directamente proporcional y a cuatro bandas entre: tamaño de probador, apretez del vaquero o pantalón en cuestión, necesidad de talla mayor y antipatía de dependienta. Son dimensiones todavía no incluidas en la Teoría de las Cuerdas (Brian Greene  que no me lees, pero que estás en todas las dimensiones de la Física, toma nota).

5.- Una rebaja de cinco euros no es una rebaja. Es una tomadura de pelo. Si a eso le añades todas las incomodidades y humillaciones previamente posteadas, la cosa como que no funciona. Si además, al vestidito palabra de honor-es un ejemplo, no vayáis a pensar- tienes que añadirle, a saber: sujetador sin tirantes, sandalias a juego-las que tengo no molan-, chaquetita modelo Audrey Hepburn, y bolsito, va a ser que no compensa. A pesar de que llego a casa la mar de contenta porque, me queda tan bien, tan bien, tan bien y he ahorrado tanto….Al día siguiente vuelvo a la realidad. No me queda tan bien-"cuando estés morena" añadió la pérfida vendedora : yo nunca me pongo morena, ¿por qué me dejo convencer con tan rastreras artimañas?-no me queda un chavo en el bolsillo y el bolso no pega ni con cola.

Aún así, las rebajas de verano, la prisa, la angustia por llevarse algo, hacen que todos los años corramos como posesos en pos-toma cacofonía-de algún chollito, un detallito que echarnos al body, una sublimación y calma de nuestro consumismo de salón. Otras veces ayudan a darte cuenta de que necesitas hacer algo de dieta, que no puede ser tanto sedentarismo, que quizás cambies de estilo para adaptarte más al mercado o que hay que buscar, a lo mejor, sólo una prenda, pero de buena calidad. Ya. Magnífica teoría. Yo os escribo esto celebrando mi llegada nuevamente a la talla 42, bebiéndome una cerveza en una terraza y deseosa de llegar a casa y despatarrar todas mis compritas encima de la cama, para darme cuenta de que, otro año más, he vuelto a caer. 

 

24-06-2009

Leer en verano

Entrada que viene de: En la mesilla, Sociología aficionada - Princesa Sigrid @ 19:08

Sigrid morena leyendo

Oficialmente está aquí el verano, con sus helados, fiestas de agosto, chaparrones en la playa, bikinis tremebundos enseñadores de lorza, madrinas en la orilla gritando a sus ahijados a tutiplén, señoras paseando al compás de las olas para minimizar las varices, besos furtivos en el paseo marítimo y la sensación de que, a pesar de no tener asueto oficial, tengo tiempo libre. Lo del tiempo libre es algo siempre muy, pero que muy relativo. Pero a falta de veraneo oficial, como en "Novio a la vista" de Berlanga, pasaré un verano completamente kuruñés rodeada de amigos, terrazas, conversaciones hasta las tantas, visitas encantadoras, cervezas-light-para-parecerme-a-Pilar-Rubio,y miles de novelas y libritos. Una, que es sosa y secunda las campañas de animación a la lectura del Ministerio.

No entiendo muy bien el que la gente compre libros para leer en verano. Leer para mí, como ver películas, comer, salir de cañas y despotricar contra el mundo, me parece un acto inherente a mi propia condición humana y a mi misma mismidad, que diría Yola Berrocal..(No, miento, Yola es la que dijo :"Vámonos, que es gerundio". Una crack de la gramática recreativa en dura competición con mis niños Erasmus). No comprendo muy bien el hecho de leer porque estamos de vacaciones. Yo leo porque me da la gana todos los días, a veces unas cosas y a veces otras, pero leo como parte de mi rutina diaria, o como medio para escapar de ella. En el autobús, en la calle, en la cama a falta de otras actividades, leo casi siempre. Pero hay algún librito que identifico con el verano y que quiero recordar ahora.

Un verano hace muchos años leí por primera vez a García Márquez. Muchos años antes había leído a la orilla del mar, en Bastiagueiro, "Los tres mosqueteros", colección Historias Juventud, mitad tebeo, mitad novela, gran iniciativa de Editorial Bruguera. Un verano más trascendente, con la trascendencia de los quince años, me papé "Bonjour tristesse" y de postre "La náusea". Por no hablar de la constante repetición en verano de "La montaña mágica" y fragmentos de Proust, porque, dicho sea de paso, soy una diletante paleta, que vive en una ciudad dormitorio, pero que siempre quiso vivir de hotel. La playa de Santa Monica en California, me trae recuerdos de la "Casa de campo" de Donoso. Y Perec sabe mejor en la piscina. Italo Calvino y su barón rampante asoman por la Curota de Ribeira. A McEwan lo identifico con un parque coruñës, en el que me ventilé gran parte de "Expiación" esperando a un chico que llegó muy tarde.  Larsson empezó a engancharme en Bryant Park en NY. Y la señora Nemirovski y su extraordinaria "Suite francesa" me acompañaron en un viaje sofocante de Amsterdam a Brujas.Soy omnívora en mis lecturas. Y variada también en los paisajes de mi verano.

Lo que quiero decir con esto es que lo que son para el verano son las bicicletas. POrque los helados, como las lecturas, son para toda la vida y para todos los momentos.Y en la bolsa de la playa de este año, en la mochila de todos los días del ferragosto vecino, tengo a Lisbeth Salander esperando, a Isaac Rosa también en standby así como a la dama memoriosa de Roncagliolo. No sé si son lecturas veraniegas propiamente dichas. No sé si tengo que ventilar o poner en remojo el cerebro también. Son las mías. Y, además, me gustan mucho. Felices lecturas de verano.

(Recomiendo leer "Una temporada en Venecia" de Wlodzimierz Odojewski porque acabo de terminarla ahora mismo. Y también escuchar a Tom Waits porque me voy en un rato al cine y lo voy a mandar callar)