Anchoas y Tigretones

15-11-2009

Domingos

Entrada que viene de: Melancolía kitsch y de abuela cebolleta - Princesa Sigrid @ 20:00

Siempre he aborrecido el domingo. Esas tardes que, de niña,  se me antojaban interminables y a la vez, tan veloces, aplazando el inevitable momento del atardecer, el baño reglamentario y la preparación del madrugón que ponía otra vez en órbita la semana escolar. Como Felipe, el de Mafalda, iba sintiendo la angustia de los deberes mal hechos, a toda prisa, o simplemente sin hacer. En los momentos en que la vida se cuantifica en evaluaciones trimestrales y períodos vacacionales, esa era una de las supremas expresiones de la angustia (claro, hablo en mi mundo, no en esa no-infancia que viven en lugares sacudidos por la codicia y los excedentes armamentísticos de los que nos permitimos pensar en estas chorradas).Pero el domingo, como en la canción de Aznavour, es altamente pretencioso, y, como hoy, tan gris y tan hostil que no te queda más que darle vueltas a algunas cosas.

No sé por qué motivo este día de la semana me da por despertar la perversa fiera nostálgica. A la agradable, eso sí, rutina mañanera de teléfonos, periódicos y cañitas con amigos, se une esa inevitable desazón que provocan las calles silenciosas, el que a las seis y media de la tarde sea de noche y te quedes en casa revolviendo estanterías, cajones y armarios en un infructuoso intento de borrar algún que otro rastro de sonrisas estivales prendidas en algún libro, en la solapa de una chaqueta o en el aire de una habitación sin ventilar. Y encuentro todo un afán de olvidos que no sé dónde colocar, simplemente, porque todavía no existen: no sé si es mejor ponerlos prendidos de un imán en la nevera o dejarlos revolotear a gusto por esta tarde dominical tan rara. Y maldigo algunos viejos calendarios, porque no me permitieron darme cuenta de que, como decía C.S. Lewis, el dolor futuro es parte de la felicidad de ahora, ese es el trato (o algo así). Y además, ahora es ayer, y el ayer es  una frontera cada vez más lejana, de contornos borrosos…

Los domingos siempre me cogen con los deberes sin hacer. 

 

 

 

15-09-2009

Un nuevo curso

Entrada que viene de: Amigos y vecinos, Sabiduría popular, Melancolía kitsch y de abuela cebolleta - Princesa Sigrid @ 22:57

Molinillo

Hay días en los que una dimitiría de sí misma. Dice mi desencantado  favorito que "malditos martes". No sé si es cosa del martes, de los biorritmos, de algún que otro desencuentro, o de tener la cabeza en veinte cosas a la vez. Yo, que siempre me he jactado de ser multitarea, empiezo a necesitar una organización digna de la mejor taxonomía o de Google Calendar. Apatía, tontera, ganas de pensar y no pensar, novelas a medias, pocos teclados por placer y la sensación de estar a medio gas. Dice Luis Cao que empezamos a necesitar el orden del nuevo curso. Quizás hemos crecido y vivido con el ritmo marcado por el colegio :meses de horario rígido, ocio salvaje durante tres meses y vuelta a empezar.

Sin embargo, "sin en cambio" que diría algún que otro fisno, el verano siempre aparece como una entelequia tan irrealizable como ficticia. Yo, que no fui veraneanta de pequeña ni turista lingüística que era lo que se llevaba, tenía una rutina muy semejante a la de los meses de cole. La diferencia era que leías todo lo que te salía del moño, ibas a la piscina o a la playa, y también, que no se diga, asistías a algún campamento o acampada organizada. Pero ese horizonte californiano de sonrisas  al sol era una grandísima mentira. Fui también una niña sin pueblo o aldea en la que cambiar de hábitos durante las vacaciones. Mis estíos eran urbanos, en una ciudad en la que muchos se quedaban, pero generalmente se iban los que tú más querías o necesitabas. Entendámonos : no he sido como los chicos de "Barrio", la peli de León de Aranoa. Pero tampoco he surcado mares, corrido miles de aventuras y escalado montañas escarpadas más allá del parque de enfrente de mi casa, la piscina a la que íbamos en mogollón, o los paseos en pandilla hasta más tarde. El territorio por explorar era yo misma. Mucho me temo que lo sigue siendo.

Empieza un nuevo curso, una nueva rutina, una rueda que gira otra vez. Quizás debamos quitarnos de encima esa sensación de tener que hacer nuevos deberes y no dejar nada para setiembre este año. Llevarlo todo al día. Incluso a nosotros.

 

11-08-2009

Un año de “Anchoas y Tigretones”

Cumpleaños de mi ciberretoño

01-06-2009

Días para comer pipas sentada en un portal

Entrada que viene de: La flor de mi secreto, Amigos y vecinos, Melancolía kitsch y de abuela cebolleta - Princesa Sigrid @ 11:00

 

 Juegos de primavera

 

Para las Mondariz’girls…gracias por el fin de semana

 

Algunos anchoastigretoneros me recriminan que me esté volviendo una cursi o que me haya dado un ataque de diabetes en mis últimos posts. Como no tengo oficio de escritora, soy más caótica que mi propio fondo de armario y mi dispersión es bien conocida por mis amigos y detractores, me puedo permitir el lujo de divagar tranquilamente sobre lo que quiero…vagar y divagar. Con estos soles que nos han llegado, tardíos para la primavera, potentes y solaneros para el joven verano, me siento más placenteramente aturdida que nunca. Supongo que tengo la misma sensación que Charles Ryder cuando iba a Sudamérica a buscar el color, que Gauguin viviendo sus últimos días en archipiélagos lejanísimos o Stevenson abrazando los corales de los Mares del Sur. Mi entorno es mucho más prosaico, pero este sol que ahora nos calienta, tira de la cuerda emocional para encadenar recuerdos como diapositivas. Sandalias de verano teñidas de azul para aprovechar las de la Primera  Comunión, las primeras marcas que deja el calor en la piel dibujando una silueta que no es la nuestra sino la de una sombra evadida como la de Peter Schemill. Patines con ruedas de goma y muchas culadas. Escondite inglés hasta las nueve de la noche. Cerrar los ojos y disfrutar. De todo lo que va a llegar y que no sabemos cómo será, pero que será nuevo y sorprendente. Blanca Riestra comentaba que son días para "comer pipas y hacer el tonto sentados en un portal". No creo poder encontrar un plan mejor. O mirar las olas desde lejos. Sentir la música lejana que preconiza la llegada de san Juan, auténtica frontera del verano. Hacer el tonto. Dejarse llevar. Pasando la vida, desde lejos o desde aquí cerca. Y, como siempre, ver el fondo de tus ojos que, aunque no quieran mirarme, siempre acaban riendo al reflejarse en los míos.

13-05-2009

Cerveza de jengibre, cobertizos y lacrosse

Entrada que viene de: Melancolía kitsch y de abuela cebolleta - Princesa Sigrid @ 12:21

 libros de enid blyton

Para Blanca Riestra, Lorena Pérez, Empar Fernández y Lucía Cobos por el hilo de los comentarios.

 

 

El lunes pasado he tenido un momento de revival infantil, de esos que tanto molan a mis seguidores y cabrean a mis detractores (por cierto, son Tigretones y no Phoskitos, esto va para el que cree que todo el mundo debe arrodillarse ante él). Pero en fin, egos y tonterías vacuas aparte, señalaba Blanca Riestra en la hiperverbena en que se ha convertido Facebook, que el pueblo inglés de Twyford homenajeaba a Enid Blyton, como cada segundo sábado de mayo. Enid Blyton…otro referente en la infancia de los niños sesenteros y setenteros. Aventuras en la isla de Kirrin, un tío inventor llamado Quintin, la primera niña cuasitransexual de la historia-Jorge/Georgina-y los millones de santos y señas, linternas, picnics, maletas de internado, latas de galletas y sabores a independencia que rezumaban. A pesar de las penosas traducciones-nunca entendí por qué "barbotaban" y "rezongaban" en vez de,simplemente,"exclamar" y "replicar"-qué envidia nos daban aquellas merendolas que se atizaban a todas horas en las que el sempiterno jengibre-que debe ser a Inglaterra lo que la patata a Galicia-se desdoblaba en pastelillos-cómo me gusta esta palabra-y cerveza. ¿Alguien sabe lo que es la cerveza de jengibre?. Ni flores. Pero el hecho de ser cerveza ya le daba un punto de transgresión y libertad salvaje. Julian y Dick resolvían misterios, Darell Rivers impartía justicia poética en el internado de Cornualles, el perro de los Siete Secretos dormitaba en el cobertizo de las reuniones  semanales de la pandilla y los padres no se enteraban de nada. O más bien de poco.

Los niños de Enid Blyton eran independientes, aguerridos e inteligentes. Buscaban resolver misterios o  que el malo saliese retratado en su maldad. Frente al mundo hiperperfecto de Los Hollister, con esos padres omnipresentes, los críos de la Blyton, armados de bicicleta e impermeable, hacían guardia, telefoneaban si era preciso, buscaban información en periódicos y bibliotecas, se escondían en cualquier lugar y pasaban olímpicamente de horarios y rigores. Tenían patente de corso para salir en cualquier momento a cualquier lugar. Las chicas de los internados hacían fiestas a medianoche, gastaban bromas sofisticadísimas, jugaban al lacrosse-que era una versión cuerpo a tierra del tenis-y llevaban uniformes con corbata. Y nosotros llegando a casa a las nueve como muy tarde, merendando viendo a los Hermanos Malasombra y jugando en la calle a la goma o en casa a las tabas. Que tampoco era mal plan…aunque si me diesen a elegir uno de mis muchos paraísos infantiles escogería  uno desconocido aunque largamente imaginado :aquel a medio camino entre el cobertizo de los Siete, la isla de los cinco y el internado de las Mellizas o Torres de Malory. Aunque no sé si me cabrían en la mochila todos los pastelillos, jengibres y sandwiches que me gustaría compartir con aquellos niños poco niños, aquellos personajes imposibles que en su anárquica singularidad hicieron de nosotros unos soñadores sin bicicleta ni cortaplumas, sin salidas nocturnas ni indagaciones, pero con mucho, mucho tiempo por la tarde para leer y disfrutar con pan y chorizo, con chocolate y plátano o algún que otro moderno con bollycao. Hay cosas que, de cambiar, deberían de cambiar hacia atrás.

 

18-03-2009

Todo sobre mi padre (redacción de colegio para el Día del Padre)

spencer tracy freddy bartholomewYo tenía tres años y varicela. Con los ojos llorosos y un sarpullido brutal me quedé en la cama. Mi padre llegó de la calle. Traía la gabardina rezumando agua y un camión de juguete con vaquitas en la mano. Había salido tarde, muy tarde, de trabajar y no había encontrado nada abierto para llevarle a su niña. Encontró uno de aquellos míticos carritos de chilindradas y golosinas en el que compró el camión. Las vaquitas eran preciosas. Duraron más que mi enfermedad, por fortuna. Y todavía, de vez en cuando, aparecía alguna en un rincón perdido de la memoria y el lugar de mis juegos de niña.

Sí, mi infancia no es tal sin mi padre. El alentó siempre todas mis fantasías. Me contaba que hablaba por las mañanas con "lindo pulgoso"-que no era un dibujo animado, era de verdad  y vivía en Los Cantones-no me sacó del error de creer que el jamón york salía de la lengua de los perros y me llevó al circo a ver un elefante. Me compraba tebeos porque era fan de Pepe Gotera y le extrañaba que me gustase tanto leer. Se tragó conmigo capítulos enteros de "La casa de la Pradera "y no dejaba que se hablase de Gina Lollobrigida-"una advenediza"- en su presencia porque él era de la Loren, "de siempre". Era el rey de mis amigos: nos enseñaba a dar volteretas en la piscina, nos hizo a Paula y a mí unas cunitas preciosas de madera para la Barriguitas y canta "Chiquitita" pasando el aspirador los domingos. Tiene rizos y de pequeño era idéntico a Freddy Bartholomew. Ahora es el clon de Alberto Sordi.

Me enseñó a usar bien los cubiertos, a comportarme en el cine-creo que mi pasión por las pelis la heredé de él-me dejaba comprarme discos contra la idea de mi madre de que era más barato escuchar la radio,no me riñe por fumar a pesar de ser exfumador desde hace casi 40 años y comprende perfectamente que en mi mundo convivan todo tipo de paisajes. Ha estado siempre a mi lado en los momentos duros, duros de verdad y no ha hecho preguntas incómodas ni justificaciones absurdas. Tiene una desmedida e increíble fe en mis capacidades, tanto intelectuales como personales. Le encantan la ópera y Elvis Presley. Me enseñó matemáticas, a hacer nudos de corbata y usa colonia Atkinsons. Ese olor es parte de mi vida, podría encontrar a mi padre en cualquier lugar, cerrando los ojos y siguiendo el rastro por el pasillo de casa, oyendo sus pasos en las escaleras y el tintineo de sus llaves en la puerta…

Mi padre es la fuerza de la fragilidad. Cuando a mi madre le diagnosticaron el cáncer, temí más por mi padre que por ella, tengo que confesarlo. Pero él realizó el acto de amor más hermoso que he visto jamás. Mi madre empezó a perder el pelo y papá no quiso que ella pasase por el trauma de raparse al cero en una peluquería a la vista de todos. Le cortó él mismo el pelo. Y le daba besos en la cabeza diciéndole "hola, coquito". Se reveló como un auténtico crack. Y un silencioso pero perseverante compañero. Y creo que no me enamoraré nunca más hasta que alguien no me quiera a mí así.

Y este post, que más que post parece una redacción del colegio, va para mi padre que ha visto tantas veces Capitanes Intrépidos que se la sabe de memoria. Y nos sigue cayendo fatal Lou el largo cada vez que la vemos…

 

15-02-2009

Resaca de san Valentín

 Ronnie y Loretta van a la ópera
 
 
 
Para Lula Fortune, que comparte conmigo la pasión por Sailor. I love you, muac

Estamos a día 15 de febrero. Esto quiere decir, queridiños todos, que ya ha pasado el día en en el que hay que estar enamorados locamente para cumplir las expectativas, entre otros del Corte Inglés. No soy demasiado sanvalentinera y eso que decir que no te gusta san Valentín, así, en crudo, hace que te miren con la misma desdeñosa superioridad que cuando digo que soy fan de Bunbury. Una incomprendida. Y, la verdad, no es exactamente que no me guste. No me gusta cómo está montado el tinglado del amor a narices en un día del calendario. Para una que se enamora todos los días de algo o de alguien es casi pecado tener que circunscribirse a una única fecha para derrochar urbi et orbi ese amor radical que muestran las tarjetas Hallmarks.

A mí me gusta el san Valentín norteamericano. Me dejó totalmente estupefacta el primer catorce de febrero que pasé en "el Imperio"(acertada definición de mi Fernando Plata). Llegué como todos los días al departamento de Spanish and Portuguese en el que yo predicaba por aquel entonces mis subjuntivos y mis Nebrijas antes de daros la paliza virtual, y me encontré con mi casillero lleno de tarjetitas. "¿Cómo ha de ser esto si yo no conozco varón?" exclamé, sientiéndome herida por la intertextualidad. Y encontré felicitaciones y muchos "te quieros" de personas de tendencias amatoriasdiversas. Y no es que yo hubiese aumentado mi tirón sexual de golpe y porrazo, quien me diera, sino que muchos de los  que me apreciaban, que me habían conocido ese año y a las que yo les caía bien o sentían cariño limpio y puro por mí, me habían endosado la misiva correspondiente. Fue precioso. Recuerdo la tarjeta de Sharon diciéndome que era de lo mejor que le había pasado ese curso, la de Brad y Josh, encantadores alumnos, que dibujaron con mis caramelos favoritos un corazón gigante y copiaron una infumable poesía en castellano para mí. Recuerdo a Cynthia que me llevó a clase una caja de bombones descomunal  y, cómo no, Angela, que, desde la pícara atalaya de sus sesenta años, se extrañó de que una española tan exótica como yo,según ella, no tuviese "hundreds of Valentines"...y aunque os parezca una chorrada me emocioné. Love is all around me…y yo con mi actitud distante y displicente sin decirle a todos estos lo mucho que los quiero y que forman parte de mi equipaje. Hoy, muchos años después-y afortunadamente no ante el pelotón de fusilamiento, que con una intertextualidad reconocible en un post ya llega-me olvido de que es san Valentín, pero hago un ejercicio mental, mejorable siempre, de todos los amores que tengo en mi vida. Amor por mis padres(que ayer me regalaron una especie de estuche de fresas enorme en forma de corazón para celebrar "Primer año triunfal de soltería, 2º parte") por mis amigos,  por mi día a día, por las buenas noticias y por teneros ahí. Ayer vi a un chico de unos catorce años totalmente avergonzado recorriendo la calle Real con un discreto ramo de rosas rojas…es precioso. Y vi a muchas parejitas, eso, parejitas, de preadolescentes con regalitos baratos y paseando de la mano con timidez.

Como sabéis y muchos sospecháis, los blogueros no tenemos vida propia, por lo que decidí hacerme con citas y frases célebres que, sobre el amor, hubiesen aparecido en la pantalla grande. Y así me compré Un amor de cine, que desde Anna Karenina hasta Love actually, pasando por El sueño eterno, Breve encuentro, Hiroshima mon amour y El apartamento, recoge fragmentos de diálogos en "momentos previos al beso" como dice Patricia. Y he escogido éste porque sale Nicholas, del que soy fan tanto como de Bunbury, y porque sale Cher, y porque la peli me encanta y porque quiero que alguna vez alguien me invite a subir arriba así, sin importar lo que ocurra y sin mirar la hora. Y espero, joder, que alguna vez lo hagas. Va también por ti.

 [Ronnie Cammareri a Loretta Castorini, Hechizo de luna,1987]

"Vamos arriba. No importa lo que ocurra. No, no es eso lo que quiero decir. Loretta : te quiero. El amor no es como nos lo contaron. Yo tampoco lo sabía, pero el amor no hace que todo sea hermoso, lo echa todo a perder, te parte el corazón, lía todas las cosas. No, no estamos aquí para hacer que todo sea perfecto. Los copos de nieve son perfectos. Las estrellas son perfectas. Nosotros no, nosotros no. Estamos aquí para echarnos a perder y, y…para partirnos el corazón y amar a la gente que se equivoca y para morir: ¡sí, los libros de historia son mentira! Y ahora, ¿quieres subir conmigo y meterte en mi cama?"

 

22-12-2008

Christmas is all around me…

Sigrid ante el arbol con regalosMe váis a permitir un pequeño arranque melancólico, ya que soy pobre y no puedo regalar a todos. Ahí va mi dedicatoria navideña.

Para los componentes del grupo "Lorena Gómez and the boys with glasses"...Reíros de Robert Palmer y su "Simply irresistible"...lo vamos a petar, tíos. Guitar hero forever and ever. Viva la Wii, la Play ha muerto. (Carlos, Luis, os quiero mucho. Carlos tienes razón: lo importante es la actitud cuando se toca el bajo). Y ya sabéis: silicona con silicona, ni de coña.

Para todos aquellos que disfrutan de la Navidad, los que no la soportan, los que no tienen un perrito que les ladre, los que tienen salud, dinero y amor, los que no tienen nada…y los que me han acompañado en esta nueva andadura…Para mis alumnos que me hacen reír y reflexionar a partes iguales. A mis amigos y sus manos cálidas, al calendario sin estrenar del 2009 y a la cándida adolescencia. A los recién llegados a mi vida y a los que la habitan desde hace siglos (Ali, Pa, Peñagrelo, Collacete…) A los que se han ido también. A Ana, Cronopia, Lula, María, Belén, Arias, Rober, Inma y a los que me leen en la distancia…gracias por ser lectores críticos y fans a la vez. A Catuxa, que me picó con el tema del blog. A Rebeca, Bea y Montse ….conseguiremos que los Reyes nos echen un escáner para el CLM, ya veréis. A Santi G. que siempre analiza todo conmigo. A todos mis Fernandos y en especial al de la walkiria alemana…gracias por leerme. A Jorge, Yolanda y Gaspar que me han seguido siempre en su retazo del sur. A Meriyouve y sus piropos. A Pereiro, claro. A Mijelito y sus muñeiras. A Nelson y todo lo que aprendo con él, de mí, de música y del "arte de la escasez". A Morgana y Flavio, a Martins, a las chicas de la tele (Vero, Pachita, que sería de mí sin vosotras), A Blanca Barysnikov y su amorosa presencia…

Y a los que desearían entrar en un túnel de tiempo y regresar el día 7 de enero…may the force go with you!

Me veo esta peli todas las Navidades en lugar de ver Qué bello es vivir...Me refiero a Love actually. Sí, ya sé que es muy pastelera pero…¿quien se resiste a Billy Mack diciendo "Niños no toméis drogas, haceos estrellas del rock y os las darán gratis"?  ....


 

11-11-2008

Escaparates y cadáveres exquisitos

 

Sujetadores de uniforme???

Soy una irredenta fan de los escaparates que alguna gente considera casposos. Yo creo que ahí se ve, en realidad, la voluntad de estilo de los comerciantes y la fidelidad del público. En Marineda había un local en el antiguo mercado de la Plaza de Lugo que anunciaba "Sardinas fresquísimas" las mismas, en la misma caja, todo mi BUP y mi COU (Lo siento, Sil, no soy de la LOGSE, qué  le vamos a hacer). La mercería Elvira, en san Agustín, solucionó en cinco minutos sus problemas con un inoportuno hundimiento de tejado poniendo en el escaparate la siguiente aclaración "Se nos cayó el techo, estamos en obras, pero despachamos igual". O petiño é o petiño. Por no hablar de las recomendaciones magniíficas de "La casa de las zapatillas" en Panaderas. Son lugares de los que al final acabas hablando. El otro día le prometí a alguien a quien quiero mucho un tour por mis locales favoritos, incluyendo a la señora Conchita que te da todas las necrológicas del barrio en cinco minutos mientras sigue calcetando los chales que vende…y que coloca en el escaparate con un curioso sentido del Arte Povera. Por eso este post forma parte de la etiqueta Lugares sin encanto…pero que molan. Como el cutrekiosko en el que un señor de cerca de ochenta años, se quitó el sombrero para dejarme pasar, "porque él siempre cedía el paso a las mujeres bellas"...claro que en el escaparate convivían las revistas más guarras con el ABC. Esta foto es que me encanta. Si el letrero de "Uniformes de carmelitas" estuviese más a la derecha o a la izquierda, no sé si le quitaría morbo al asunto. Lo mejor de todo es que tampoco es nada del otro mundo la ropa interior del escaparate: ni una tachuelita, ni un mal cilicio, ni una velita para acompañar alguna coreografía…pero hasta la dejadez en el diseño del cartel me pone, caray. Es como que todo ya está tan dicho, tan claro que para qué nos vamos a andar con rodeos…No sé si me influye el hecho de que este fin de semana vi Jesucristo Superstar pero este aggiornamento de los modelitos colegiales me parece fascinante. Atención al careto de la vaca de trapo. Al loro con el maniquí niño que yo pensé que estaban prohibidos por la OMS. Joé para las Carmelitas, en las Jesuitinas el uniforme era por la rodilla…

 Para Paco, alias Flavio, que además de regalarme su tiempo y muchos libros, siempre se ríe conmigo y me proporciona fotos como esta. Además de ser un erotómano sibarita alentado por una Morgana de pelo rubio…os quiero a los dos…muac!

28-10-2008

Cuentos troquelados, lecturas y meriendas

Entrada que viene de: En la mesilla, La flor de mi secreto, Melancolía kitsch y de abuela cebolleta - Princesa Sigrid @ 10:59

Mariuca, la castañeraEl martes pasado, paseando por una de mis calles favoritas de Marineda, me encontré una sorpresa agradable. Vuelven a editarse los cuentos troquelados. No pude resistirme y me compré una reedición de uno de los cuentos que recuerdo con mayor nitidez de mi infancia más "terremota": Mariuca, la castañera. Dibujos de Ferrándiz, que como me pasaba con Hanna Barbera nunca sabré si es un hombre, una mujer, dos señoras estupendas o un cronopio, aunque me da igual. Abro el cuento. Con los hombros cargados de años y ficciones complicadas, la ternura y el olor de este papel, el pijamita que se pone Mariuca, las caritas de los niños que compran  boniatos, la bronca de la dueña del puesto de castañas me conmueven tanto, tanto, que quiero no haberlo leído nunca para leerlo por primera vez. Viajes en la memoria, de meriendas con mortadela, de Nocilla los días de guardar, de programaciones infantiles en las que aprendías a hacer un muñeco con el rollo de cartón del papel higiénico, de Luis Ricardo cantidubidubidubi, cantidubidubida…y de tardes enteras con Stevenson, Salgari, Poe, Louise May Alcott, Walter  Scott  y la inevitable Enid Blyton. Todos mis libros y mis cuentos de aquella época tienen manchas de chocolate y huelen a Mirinda. A los hermanos Malasombra. A Ivanhoe. Pero todo empezó con los troquelados, con las mariquitas recortables, con los discos Dulcigel y la Flagolosina flá. Y parecía lógico generar un hambre de ficción y de lecturas, de seguir los pasos de Arturo, de llegar a Thule, de aceptar el peinado imposible del Príncipe Valiente, de recorrer los Mares del Sur, de la isla de Kirrin y la mítica cerveza de jengibre. Pensionados, internados donde se vivían fiestas de medianoche. Y se jugaba al lacrosse.

Y luego llegó Macondo, el condado de nombre imposible de Faulkner, el sur de Twain, la casa Usher., la Venecia de Thomas Mann, Región y Barcelona. Pero todo empezó ahí. En la capacidad de emoción de una breve historia. A pesar de la moralina que aprecio con mis tristes ojos de adulta. Porque por desgracia, nunca, nunca más volveré a leer Mariuca, la castañera por primera vez.

P.D.Más adelante mi madre me castigó por gastarme 125 pesetas en un single de Miguel Bosé (Super, Superman. Qué buen criterio tiene esta mujer).