Anchoas y Tigretones

03-11-2009

Lectores y empatía

Entrada que viene de: La flor de mi secreto, Sabiduría popular, De jardines ajenos - Princesa Sigrid @ 10:40

Cóncavo y convexo

Hace poco tiempo, o quizás mucho por lo lentos que son los días desde hace una semana, le recomendaba a alguien la lectura de The act of reading de Wolfgang Iser. Si algún teórico de la literatura tuerce el morro al leer esto lo siento muchísimo, pero fue un libro fetiche para mí cuando comenzaba a navegar por mundos teóricos, por los que sólo en muy contadas ocasiones me arrepiento de no transitar. No es tan complaciente como Frye o tan polémico (¿?) como Derrida o Paul de Man (Todavía me acuerdo de una conferencia de Terry Eagleton llamándoles "la mafia de Yale", jijiji), pero pocas veces me sentí reflejada como lectora de forma tan fiel. Otro día hablaré de Jauss, de Umberto Eco y de más figuras señeras del star system teórico. Hoy sólo de un "conceto" (que diría mi amiga Encarnita Alcázar) que manejaba el sesudo alemán.

Iser habla de la existencia de un lector implícito, ese que habita, de forma inconsciente en la entelequia muchas veces absurda de la obra literaria. El que ayuda a construir, a elaborar, el que coopera. Bueno, esto dicho y contado de forma muy somera, que tampoco están los tiempos para marcarse pedanteces. Yo tengo lectores magníficos: me siguen, me leen, muchos me quieren incluso, a algunos les gusta lo que escribo, otros siempre intentan ver detrás el armazón de realidad-qué sería de nosotros sin los exégetas modelo "Aquí hay tomate"-y tengo, sobre todo, lectores cooperantes. Los que hacen que me apetezca salir de vez en cuando por esta pantallita y marcarme un rollo patatero como este. Los que comentan (¿hay alguna forma mejor de construcción literaria in absentia que los comentarios de un blog?), los que me envían mensajes fuera de la virtualidad (¿será un palimpsesto modelo Genette?. No sé), los que quieren seguir un relato esbozado, e incluso los que se apoyan en ciertas tradiciones para cerrar una ficción que puede quedar un poco coja (esto podría ser un pastiche, no sé lo que diría Fredic Jameson, el inconsciente posmoderno y tal y tal).En fin, chatos, que hasta yo puedo hablar de cronotopos bajtinianos. Pero mira que la cosa no va por ahí.

Lo que quiero decirte es que sé que estás delante de tu pantalla espiando mis líneas. Que posiblemente no hagas ningún comentario, ni me envíes mensajes, ni digas nada de nada. Porque quieres gastar el tiempo, casi compartido, desde el silencio y las sombras. No sé si tengo derecho a echarte de menos, a lo mejor nunca has estado, a lo mejor sí. Pero lo que sí que añoro son las cosas que no sucedieron por miedo o por un exceso de empatía.  No lo sé. Y eso, madre mía, sí que es una gran paradoja postmoderna.

Quiero leerte, en cualquier soporte.

 

 

 

 

11-09-2009

Este amor

Entrada que viene de: La flor de mi secreto, De jardines ajenos - Princesa Sigrid @ 09:41

Para nosotros, que entendemos el amor de otra manera.

 

Os comentaba la semana pasada que me estaba planteando inaugurar una categoría que se llamase "De jardines ajenos". Pues, ahí estamos. Hoy la inauguro con un poema de Prevert, que es un topicazo, con la imagen de Doisneau, que es otro topicazo, y poniéndome cursi un viernes, que ya viene siendo una costumbre feísima y que debería corregirme. Pero como uno de los pocos espacios de libertad que le quedan a una humilde bloguera que hace esto sin ganar pasta-¿a qué esperan los de Panrico para que salga yo con una camiseta reprieta y cimbreante  promocionando el Tigretón?-me apetece poner hoy estas letras ajenas, estos dolores y humores de otros, que son tan nuestros como el buzón donde me dejan las cartas.  Y es que a veces hay que dejarse la sangre y la piel en todo aquello que no puede ser y además es imposible. Porque sí. Buen finde a todos.

                                                  El beso por excelencia

Este amor
Tan violento                                 
Tan frágil
Tan tierno
Tan desesperado
Este amor
Bello como el día
Y malo como el tiempo
Cuando hace mal tiempo
Este amor tan verdadero
Este amor tan hermoso
Tan feliz
Tan alegre
Y tan irrisorio
Temblando de miedo como un niño en la oscuridad
Y tan seguro de sí mismo
Como un hombre tranquilo en medio de la noche
Este amor que daba miedo a los otros
Que les hacía hablar
Que los hacía palidecer
Este amor acechado
Porque lo acechábamos
Acosado herido pisoteado rematado negado olvidado
Porque lo acosamos herimos pisoteamos rematamos negamos olvidamos
Este amor íntegro
Tan vivo aún
Y soleado
Es el tuyo
Es el mío
Ese que ha sido
Ese algo siempre nuevo
Y que no ha cambiado
Tan verdadero como una planta
Tan tembloroso como un pájaro
Tan cálido tan vivo como el verano
Juntos podemos los dos
Ir y venir Podemos olvidar
Y después volvernos a dormir
Despertarnos envejecer sufrir
Volvernos a dormir
Soñar con la muerte
Despertarnos sonreír y reír
Y rejuvenecer
Nuestro amor sigue allí
Empecinado como un borrico
Vivo como el deseo
Cruel como la memoria
Ridículo como los arrepentimientos
Tierno como los recuerdos
Frío como el mármol
Hermoso como el día
Frágil como un niño
Nuestro amor nos mira sonriendo
Nos habla sin decir nada
Y yo lo escucho tembloroso
Y grito
Grito por ti
Grito por mí
Te suplico
Por ti por mí por todos los que se aman
Y los que se han amado
Si le grito
Por ti por mí y por todos los demás
Que no conozco
Quédate
Allí donde estas
Donde estabas antes
Quédate
No te muevas
No te vayas
Nosotros los que somos amados
Te hemos olvidado
Pero tú no nos olvides
Sólo te teníamos a ti sobre la tierra
No dejes que nos volvamos fríos
Aunque sea cada vez desde más lejos
Y desde donde sea
Danos señales de vida
Mucho más tarde desde el rincón de un bosque
En la selva de la memoria
Surgiendo de repente
Tiéndenos la mano
Y sálvanos.

 (Jacques Prevert. "Este amor")