Anchoas y Tigretones

15-12-2009

Sobre un erizo y un piel roja

Entrada que viene de: Pinículas y flims, En la mesilla, La flor de mi secreto, Sociología aficionada - Princesa Sigrid @ 11:34

Paloma y Rennee


En los viajes en autobús, en tren, en avión, en las cafeterías o en las consultas de los médicos, activo siempre mi cuaderno de notas mental. Veo abrigos de paño, paraguas con varillas rotas, zapatos sin lustrar, pijeríos desarraigados-oh, el dirty chic-y ceños fruncidos. Algunos resoplan, otras miradas se han quedado muy atrás-en el examen de ayer, en la noticia de esta mañana, en la promesa de nunca-y revolotean sobre el gotelet, golpetean la tarjeta del bus,se acomodan sobre la rejilla del portaequipajes. Short cuts, entran en tu campo visual, en el instante que compartes y salen de tu vida para siempre camino de sus rutinas, despedidas, bienvenidas y fracasos. Para no volver.

Yo escribo sobre estas cosas: ni siquiera sé si es sobre lo que quiero escribir al empezar.  O por lo que me da la gana de contar. Leía el gran articulo de Perdomo sobre Kafka y el deseo de ser piel roja: Escribes porque quieres, a veces por saciar un instinto voraz de contar, sin saber si serás leído, con vergüenza y timidez, con chulería y descaro, con prepotencia y humildad. Para muchos es un exhibicionismo autocomplaciente. Puede ser. A lo mejor a mí lo que me pone de todo esto, es pensar que me leen atractivos desconocidos. No tengo ni idea. Pero el blog, como me dijo una vez Catuxa, no es sólo el mejor psicólogo, es también el diario adolescente reconvertido es testimonio, es dar rienda suelta a ese yo puñetero, pueril y a la vez sensato de la creatividad. No sé si lo soy mucho o no. Sólo sé que esta especie de alter ego electrónico, este calendario de emociones que puede desaparecer el día que blogsome muera, es tan democrático como darle una tecla y pasar al siguiente artículo, al siguiente blog, a otra página, a otra dimensión. Pero ni yo ni las personas que me leen tienen la obligación de seguir aquí por seguir etiquetándose dentro del establishment culturetas. Todo lo contrario: yo debo de ser como el Cosmopolitan cutre de la blogosfera, ni dios me lee, pero estoy ahí.

Y esa es la historia: la escritura es un reino de libertad. También lo es la lectura, ya sé que me repito. Pero si véis "El erizo" o si habéis leído "La elegancia del erizo" de Muriel Barbery entenderéis la relación. Como Paloma, esa niña cuya inteligencia desmesurada se convierte en su peor enemigo de socialización, grabo con mi cámara de segunda mano-yo, a golpe de teclado-lo que me  incendia la mente. A mí. Como Renèe, esa extraordinaria bibliófila lectora, de la que los demás sólo veían su trabajo de portera o reconocerían el olor a sopita que podía desprender su casa-siempre que pienso en un patio de vecinos me viene el olor a repollo cocido o a legumbres. Me lo haré mirar-a veces me atrinchero y saco mis púas hacia afuera como el erizo. Pero sigo sentada en mi sillón con mi portátil sobre las rodillas, sonriendo, pensando que esta aprendiz de piel roja, esta insensata manipuladora, esta sonriente gárgola, te ha arrancado una reflexión, te ha hecho detenerte y acariciar unas líneas.  Deslizándote por ellas de forma elegante. Y eso mola más que alcanzar el fuerte de los clicks de Famóbil.

Todos los felices se parecen. Pero los infelices, en versión libre de Tolstoi, lo somos a nuestra manera.

01-12-2009

En un cuaderno Moleskine (2)

Entrada que viene de: La flor de mi secreto - Princesa Sigrid @ 12:26

 

 

 

 

Sigo recogiendo retazos de recuerdos que todavía no han llegado. Transcribo lo que encontré, arrugado y con manchas de café, debajo de un cenicero, en un bar sin música ni ruido, frente a una ventana lluviosa.

"Me mirabas y decías que yo no tenía un lugar, que no sabías dónde colocarme. O que a lo mejor no tenía sentido buscarme una ubicación. A pesar de la química, el escalofrío al clavarme una de tus miradas no ha lugar en la tabla periódica de los elementos. Quizás uno de los dos es muy ácido y el otro muy básico, pero aún así, seguimos queriendo incendiar muchas noches. Cuando se acaban las cronologías, yo, que siempre llevé en chuletas todos los teoremas, comprendo al fin la teoría de los vasos comunicantes."

(Nota de la transcriptora.-Yo creo que esta es tonta: ¿no es más fácil decir que, a la hora de la verdad, los polos opuestos se atraen? )

(Después sigue otro párrafo con muchas fórmulas y esquemas, un horario de autobús anotado y,por encima, a modo de graffitti vengador, la frase: "ME DA IGUAL". No creo que haya mejor declaración de principios)

10-11-2009

En un cuaderno Moleskine (1)

Entrada que viene de: La flor de mi secreto, Amigos y vecinos, Reality bites - Princesa Sigrid @ 19:41

Escher, otra vezEncuentro estas líneas escondidas entre el olor a castañas y las hebras de lana de tu bufanda. Las transcribo por si quieres releerlas o calentarte el corazón, las ganas o la magia. Si hay errores al transcribir  perdona mi torpeza. Será la mala vista o la precipitación.

"Sé que ahora echas de menos, como yo, el silencio que crecía entre los torrentes de palabras. Después de uno de ellos, sin coherencia con lo anterior,  podría decirte, por ejemplo, que estoy leyendo Beirut, I love you de Zena El Khalil y aprendo que  la incertidumbre puede contener extrañas y rotundas formas de felicidad. Te contaría, también, que he aprendido a mirar a través de una cámara que otorga dignidad y belleza más allá del testimonio antropológico: he estado en la exposición de Ruth Mathilda Anderson y encuentro muchos enlaces con vidas que no son más que una silueta posible de lo que yo soy ahora , un compendio de vidas anteriores. Paseo por los jardines húmedos, entre flores que tiritan, y pienso que el otoño me hace siempre escribir sobre los recuerdos de otros otoños. Y sé por fin que, ahora que ya no estás, en el fondo, siempre te tuve entre estas líneas. Eres ahora parte de mis recuerdos futuros."

(Nota de la editora. Con lo fácil que era decirle que lo echaba de menos y que deseaba oir su voz…¿no habría acabado antes y evitarnos toda esta pedantería cultureta?).

03-11-2009

Lectores y empatía

Entrada que viene de: La flor de mi secreto, Sabiduría popular, De jardines ajenos - Princesa Sigrid @ 10:40

Cóncavo y convexo

Hace poco tiempo, o quizás mucho por lo lentos que son los días desde hace una semana, le recomendaba a alguien la lectura de The act of reading de Wolfgang Iser. Si algún teórico de la literatura tuerce el morro al leer esto lo siento muchísimo, pero fue un libro fetiche para mí cuando comenzaba a navegar por mundos teóricos, por los que sólo en muy contadas ocasiones me arrepiento de no transitar. No es tan complaciente como Frye o tan polémico (¿?) como Derrida o Paul de Man (Todavía me acuerdo de una conferencia de Terry Eagleton llamándoles "la mafia de Yale", jijiji), pero pocas veces me sentí reflejada como lectora de forma tan fiel. Otro día hablaré de Jauss, de Umberto Eco y de más figuras señeras del star system teórico. Hoy sólo de un "conceto" (que diría mi amiga Encarnita Alcázar) que manejaba el sesudo alemán.

Iser habla de la existencia de un lector implícito, ese que habita, de forma inconsciente en la entelequia muchas veces absurda de la obra literaria. El que ayuda a construir, a elaborar, el que coopera. Bueno, esto dicho y contado de forma muy somera, que tampoco están los tiempos para marcarse pedanteces. Yo tengo lectores magníficos: me siguen, me leen, muchos me quieren incluso, a algunos les gusta lo que escribo, otros siempre intentan ver detrás el armazón de realidad-qué sería de nosotros sin los exégetas modelo "Aquí hay tomate"-y tengo, sobre todo, lectores cooperantes. Los que hacen que me apetezca salir de vez en cuando por esta pantallita y marcarme un rollo patatero como este. Los que comentan (¿hay alguna forma mejor de construcción literaria in absentia que los comentarios de un blog?), los que me envían mensajes fuera de la virtualidad (¿será un palimpsesto modelo Genette?. No sé), los que quieren seguir un relato esbozado, e incluso los que se apoyan en ciertas tradiciones para cerrar una ficción que puede quedar un poco coja (esto podría ser un pastiche, no sé lo que diría Fredic Jameson, el inconsciente posmoderno y tal y tal).En fin, chatos, que hasta yo puedo hablar de cronotopos bajtinianos. Pero mira que la cosa no va por ahí.

Lo que quiero decirte es que sé que estás delante de tu pantalla espiando mis líneas. Que posiblemente no hagas ningún comentario, ni me envíes mensajes, ni digas nada de nada. Porque quieres gastar el tiempo, casi compartido, desde el silencio y las sombras. No sé si tengo derecho a echarte de menos, a lo mejor nunca has estado, a lo mejor sí. Pero lo que sí que añoro son las cosas que no sucedieron por miedo o por un exceso de empatía.  No lo sé. Y eso, madre mía, sí que es una gran paradoja postmoderna.

Quiero leerte, en cualquier soporte.

 

 

 

 

30-10-2009

Fragmentos de un diario futuro (final, por el momento)

Entrada que viene de: La flor de mi secreto - Princesa Sigrid @ 00:56

 

Un final abierto 

 

 

Siempre me han gustado los finales abiertos. Como espectadora, como lectora ,quiero ser quien descubra o participe de la suerte de esos seres frente a mí, en la letra impresa, en la imagen. A veces hay un guionista malsano, o un pesadito de esos que tocan en la fila de delante, que nos incordian con su sapiencia o punto de vista impuesto, porque sí, porque quieren. Y carpetazo al asunto.

A mí me gusta seguir imaginando qué sucede con tal o cual personaje, con esa historia que acabo de escuchar o presenciar, cómo las posibles vías van perfilandose en mi  cabeza cuando voy saliendo del cine o cuando cierro de golpe el libro recién terminado. ¿Tendrían al final las estirpes condenadas a cien años de soledad una segunda oportunidad sobre la tierra? ¿El niño que en ocasiones ve muertos podrá, con el tiempo, predecir más futuros? ¿Pueden un gendarme y un tabernero borracho iniciar una amistad en un aeródromo? ¿Cómo sería Lolita más allá de los treinta años? ¿Y lady Lindon? ¿Le seguiria temblando el pulso al firmar la asignación del que fue su marido al compás de una zarabanda? Puedo pensarlo, digerirlo, alargarlo. Esbozar posibilidades cómicas, dramáticas, trágicas incluso. Dar rienda suelta a la encrucijada cerebral que me provocan, como espectadora, como lectora, mi empatía enfermiza con algunos personajes e historias. Pero claro, el amor es un juego plagado de cartas marcadas. No puedo cortar el traje guionístico como una quiere. Porque quizás, y solo quizás, uno de los actores actúa como cree que el férreo guión, voluntariamente escogido, le impone.

Yo creo  que entre dos personas que se quieren no hay final ambiguo que valga. Y que el tiempo, el peso y el paso  del tiempo,no tapará nunca todo lo que ellos fueron. Lo que son. Lo que llegarán a ser. A pesar de ellos mismos. A pesar de la propia vida. Las historias  escritas entre dos son un intenso equipaje. Siempre.

(Nota final: Aunque algunas veces, solo algunas veces, "demasiadas cosas tengan que cambiar para que todo siga siendo igual").

26-10-2009

Fragmentos de un diario futuro (VIII)

Entrada que viene de: La flor de mi secreto, Amigos y vecinos - Princesa Sigrid @ 11:51

Reír y reír

 

Siempre me has hecho reír muchísimo: tus ideas sobre las relaciones entre hombres y mujeres, tu interés por las vidas privadas de los camareros, cómo te enfadabas cuando hablabas de libros divulgativos, cómo silbabas a todas horas distintas melodías para mofarte de mi pésimo oído. Sí, me hacías reír. Incluso en los momentos de intimidad más solemne, reíamos si nos enredábamos juntos. Muchas veces sin pretenderlo, sólo hablándome de la sorprendente empatía que descubrimos en los ojos del otro, al comenzar frases tú y terminarlas yo, al echar la mano al teléfono para llamarnos al mismo momento, al reconocernos, adolescentes y absurdos, en conversaciones en las que ninguno de los dos quería colgar… Reíamos cuando devorábamos juntos el tiempo. Reíamos cuando hacíamos recuento de instantes infinitos. Me hacías reír al doblar la ropa cuidadosamente sobre la silla, en un dormitorio que era una leonera, colocando así, como en un tablero de ajedrez, los calcetines frente a tu camisa, el cinturón colgando del vaquero, tu mochila al pie y tus zapatos a un costado….Un día dejé de ver tu sombra llegando a mi portal, asomada a mi balcón, pertrechada de sonrisas para gastar y de tiempo para compartir. Y con tantos y a la vez tan pocos momentos de risa, no entiendo cómo hoy, de la forma más rara, me haces llorar.

22-10-2009

Solo ( o sólo) con azúcar

Entrada que viene de: La flor de mi secreto - Princesa Sigrid @ 20:26

 

 mug de desayuno

 

Tomábamos café juntos todas las mañanas, nada más levantarnos. Era divertido sentarse a la mesa con la legaña puesta, desparramar todas las ocurrencias mañaneras que contenía el frigorífico para, después, querer solamente tomar café. Yo lo tomaba solo y él con mucho azúcar. Me gustaban aquellos ritos: yo ponía mi tazón favorito-que tenía un dibujo de Tintín y Milú-frente a él, le colocaba también una servilleta muy dobladita y un azucarero por si quería repetir. A veces sonaba la radio y le comentaba en alto, con muy galaicas interjecciones, las noticias que iban llenando el lento desperece de la mañana. Un día me di cuenta de que aquello no era bueno. No, no tenía sentido hablarle a una fotografía recortada del Hola. Tampoco era muy sano servirle café que, como es natural, no se tomaba. Pero ahora que Kyril de Bulgaria se divorcia, creo que voy a rescatar su foto olvidada y a  volver a darle el desayuno, que ya decía Arguiñano que todos los divorciados son unos malcomidos.

 

19-10-2009

Despertares (2)

Entrada que viene de: La flor de mi secreto - Princesa Sigrid @ 08:56

 

Tapada con la sabana, miro hacia atrásEn medio del rigor del duermevela, pudo entrever su cuerpo al trasluz. Le gustaba mirarla así, cuando abandonada a todo se incorporaba y encendía un cigarro. Recordaba todos los ángulos de su cuerpo, un cuerpo que le hacía temblar sólo con verlo, por eso se sonreía cuando ella, en un gesto innato de pudor absurdo mamado en cole de monjas, se tapaba los pechos con la sábana. Su cuerpo,una intensa geografía que podía adorar, perseguir, recorrer y agotar sin brújula ni víveres. En esa antología de piel salvaje quería quedarse a vivir. Preparaba el momento para decírselo, porque en el íntimo vacío de su corazón, no había espacio para explicaciones. Había comprendido que aquellos vaivenes de deseo eran la frontera última,y, por una vez en la vida, se rindió a las palabras. Cuando ella lo desarmó con aquel gesto cómplice de pellizcarle la nariz, el discurso salió de su boca casi sin pensar. Automáticamente se arrepintió, porque, aunque su experiencia en esas lides era nula, casi sabía que el amor, la mayor parte de las veces,es mentira.

14-10-2009

Despertares (1)

Entrada que viene de: La flor de mi secreto - Princesa Sigrid @ 09:50


 

 

 

Se volvió hacia él con mucho cuidado de no dejar caer la ceniza del cigarro que acababa de encender. Instintivamente, se cubrió los pechos con la sábana. Aspiró el humo y lo miró. Derrotado, el cuerpo desnudo del hombre era el escenario feliz de una batalla recién terminada.Exploró el espacio que había crecido entre ambos, recorrió con la vista sus paisajes más íntimos, y reconoció el olor a la suma de deseos. Se acercó y le pellizcó la nariz, en gesto de familiaridad trabajada. Cuando él abrió los ojos, soñador y satisfecho,quiso abrazarla y recomenzar la coreografía previa al amor. Mirándola intensamente, le dijo: "Creo que te quiero y sabes que me cuesta mucho hablar de sentimientos". Ella, bajó la vista, desarmada. Comprendió que no era un buen momento para decirle que, aunque llevaba días intentándolo, no conseguía recordar cómo se llamaba.

08-10-2009

Mural y coral

Entrada que viene de: La flor de mi secreto - Princesa Sigrid @ 21:05

en el muro de altamira

Encontró una tiza en el suelo. Sonriendo, se dirigió al muro más cercano. Escribió una pregunta. A su lado, otros, con rotuladores, bolígrafos y lápices Alpino, también escribían. Se acercaban entre sí,pronto no hubo espacio para todos y empezaron los codazos. Luego, alguno aprovechó huecos libres en la piedra para escribir mensajes crípticos. Los que estaban a su lado lo entendieron como insulto.Quizás lo era.  Y empezó la pelea. Unos abandonaron, otros fueron abucheados, se crearon alianzas, hubo deserciones, tristeza y mucha decepción. Pero el muro se quedó sin pintores. Y yo, que asistí atónita y quizás cobarde a este desastre, cojo ahora mis colorines y escribo en letras mayúsculas en el pequeño espacio que encuentro: ¿Valía la pena acabar así?

 

P.D Para Ana, Anxos, Armando, Kiko, César, Rubén..A algunos no os conozco personalmente, a otros, simplemente os adoro. Por eso me duele tanto todo esto. Y ya sé que dije que no iba a intervenir. Pero algo, aunque sea esta chorrada, tenía que decir.