
Para Xoan da Cova que es muy racional y para Ana Bande que es pura emoción
He vuelto a leer el Diario de Adán y Eva de Mark Twain. Me encanta porque yo no creo en la guerra de los sexos, creo más bien, en mundos y realidades a veces paralelos, a veces convergentes. Pero tan diferentes que, casi siempre, creo que somos especies distintas.No creo en los binomios sensibilidad femenina-raciocinio masculino; verborrea y verbalización frente a introspección y análisis, "hurañez" versus sociabilidad, ya digo, queridos lectores que no lo creo. Pero no lo creo no porque no sea cierto, sino, porque me niego a simplificar, a clasificar, a darle a la taxonomía aficionada-joer, cómo mola esto-para explicar mis encuentros y desencuentros con el sexo opuesto. Que conste que a servidora el sexo más que opuesto le gusta puesto, pero me refiero a esos momentos en los que acabas exclamando para tus adentros "Bah, ¡¡¡Hombres
! Sois todos iguales" y ves a tu contrario-o a los contrarios-diciendo "Bah, ¡¡Mujeres!! No hay quien os entienda".
Aunque parezca contradictorio, que, sin duda alguna lo es, creo en un punto de vista femenino y un punto de vista masculino que necesariamente no tiene que ver con la adjudicación sexual de cada uno. Nunca me he parado a pensar si tengo más amigos que amigas, por ejemplo, pero sí que, quizás de forma intuitiva, vacío mi alma de forma distinta o adjudico mis neuras y mis rarezas a chicos o a chicas según sea la naturaleza del asunto (The heart of the matter, vaya, que ya sabemos todos que un toque internacional siempre queda bien en un post. Que no se diga que no tengo estudios). Adoro vivir en un mundo con interlocutores variados y en el que puedo gritar ¡vive la diference!. No pertenezco al lobby de las odiadoras masculinas ni al de las misóginas descaradas, por fortuna, pero tampoco me atiborro de Hagen Dasz con pirulitos de chocolate cuando un chico me deja o lo dejo yo, sino que, lo que me apetece, más que nada, es cogerme una tajada de campeonato a la salud de todos los hombres que quedan en el mundo y que tendrán la suerte de gozarme en un futuro sin cadenas. No sé si es una reacción masculina o femenina, a lo mejor quizás es sólo la mía.
He observado el estupor que provoco con mis lágrimas incontroladas ante algunos seres del universo contrario cuando, por ejemplo, voy al cine. Me pego unas lloradas épicas, no siempre, claro está, pero con la edad una se va volviendo más y más sensiblera. Comprándome la Carta a una desconocida en NovaColón el otro día, las chicas que estaban allí entendieron perfectamente cuando dije que era "para llorar y además de verdad" (Carlos, lo del estupor va por ti, que te quedaste ojiplático cuando me escuchaste decir eso y en aquel momento eras nuestra cuota del 25 % masculina). Sin embargo yo escribí hace tiempo algo muy "sentío" para mi señor padre y las estadísticas de reacciones lacrimógenas inclinan la balanza a favor de los chicos. Quizás la diferencia, bendita diferencia, sea la llorada pública o la privada. Verbalización versus introspección. Creo que volvemos al origen del asunto….
"(Ella) es todo interés, ansia, vivacidad; para ella el mundo es encanto, milagro, misterio, alegría…Si pudiera tranquilizarse y permanecer callada al menos unos minutos, constituiría un espectáculo apaciguador" (Adán)
"Me parece que la criatura está más interesada en descansar que en ninguna otra cosa. A mí me cansaría descansar tanto. Ya me cansa estar sentada observándole en el árbol. Me pregunto para qué sirve: nunca le veo hacer nada". (Eva)
Twain, Mark Diario de Adán y Eva . Traducción de Cristina García Ohlrich. Madrid: Trama, reimp. 2006
La cita la he sacado directamente de la contraportada. Es que hoy me he levantado con mi lado masculino y testosterónico dando el coñazo y me he dejado llevar por la laxitud